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viernes, 11 de enero de 2013

Porque quiero



A menudo me han preguntado por qué los bombones van vestidos iguales el 90% del tiempo. (Cuando la ropa es heredada o regalada no siempre es igual y no pasa nada).
Incluso me han realizado la pregunta acompañada de opiniones varias que yo jamás he pedido:

-         “Así no hay quién les distinga”
-         “No pueden desarrollar su propia personalidad”
-         “Bastante tienen con ser dos como para que encima no puedan estar individualizados…”

Vale, voy a aclararlo: van vestidos iguales porque quiero y porque con 32 meses aún no eligen ellos la ropa, salvo en contadas ocasiones.

Podría dar motivos más prácticos, como que odio ir e compras y paso de pensar dos modelitos diferentes, (lo cual es cierto), o que ellos lo piden, (que no es verdad), o que me facilita distinguirles en el parque…. Pero no, van vestidos iguales porque quiero, porque me gusta y porque si veo un jersey que me parece bonito para uno de ellos, también me parece bonito para el otro.

Y a los opinólogos les rebato sus ideas:

1.- Si les confundes, ellos mismos te aclaran que te has equivocado y te dicen su nombre.
2.- De personalidad andan sobrados los dos, y físicamente se parece mucho pero de carácter son totalmente opuestos.
3.- Son mellizos, pero eso no quita que cada uno sea un ente propio. Ni les tratamos como si fueran un conjunto, ni una prenda de ropa les va a traumatizar de por vida.

Y tranquilos, que cuando ellos decidan que quieren ir vestidos diferentes, yo seré la primera que respete sus deseos.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Diccionario bombonero III



Cada vez hablan más y estoy disfrutando con su lengua de trapo. Aunque a veces me cueste entenderles.

Tututate = chocolate
Titicama = almohada
Buli=  abuelita, (está la usan para llamar a mi madre)
Apeta= puerta
Ami = mami
Poma = toma
Tifafa = Jirafa
Sareale = cereales

miércoles, 6 de junio de 2012

La primera adolescencia


Últimamente tengo esto abandonadito. No me he olvidado de que tengo un blog, no voy a dejar de escribir en él, pero tengo las fuerzas al nivel de los túneles del metro y entre el calor, la alergia, el final de curso, la operación “Adiós cunas” y que hemos comenzado a sumergirnos en el apasionante mundo de los dos años, o como lo llaman ahora “la primera adolescencia”…. Vamos, que estoy tirando de pastilla de vitaminas diaria para poder desempeñar más o menos dignamente mis funciones.

Y hoy, que hace calor, que es viernes tarde y estoy currando, (esto lo leeréis el miércoles cuando acabe mis exámenes y si, soy una pringada), me he puesto a pensar en eso de “La primera adolescencia”.

La primera adolescencia, es un término que se usa ahora y cuya definición según he leído es: “Fase del desarrollo que ocurre más o menos a los dos o dos años y medio, una vez que el bebé deja de serlo pasando por una etapa de transición que le permite romper el equilibrio y alcanzar la madurez y la personalidad característica de un niño de tres años”.

Viendo como empiezan a comportarse mis hijos en algunos momentos, yo me dejaría de tanta frase bonita y lo describiría así: “Momento niño por culero que usa el No en todas sus frases, logrando con sus berrinches que la madre se pregunte dónde está su hijo y que hace Chucky usurpando su lugar”

(Para los de la E.S.O, Buscad Muñeco Diabólico en Google y así le conocéis)

Como os decía, los bombones están comenzando la primera adolescencia, según la definición que os he puesto quedan casi 11 meses de rabietas, acompañadas con gritos de “Etoooooo Nooooooo”, “Tu noooooooooooo”, “E miooooooooooo” y lanzamiento de chupete / coche / juguete a la cabeza del primero que pase por allí. Y yo no sé si estoy preparada para vivir un año así de intenso con ellos porque cuando no es I, es M y cuando no, son los dos en amor y compañía, el caso es que últimamente me siento como los TEDAX cuando trato con ellos. Un pequeño gesto inocente por mi parte y… ¡rabieta al canto!

A veces llevamos bien las rabietas, logramos que no entren en bucle y en dos minutos se les ha pasado el mosqueo. Otras veces, no logramos ponernos de acuerdo y la cosa termina como el Rosario de la Aurora. Con ellos dos gritando, uno de nosotros intentando mediar y el otro en una habitación aparte, (el rincón de pensar de los padres deberían llamar a mi baño), intentando reunir toda la paciencia que pueda.

La teoría me la sé, nos la sabemos: nosotros somos los adultos, hay que intentar evitar situaciones “conflictivas”, debemos verbalizar sus sentimientos puesto que ellos no hablan… pero cuando son las 4 de la tarde, estás a 35 grados a la sombra, te sudan hasta las corvas, tienes dos hijos tercos como las mulas, (son Tauro, no digo más) y vas con la hora pegada al culo como siempre… Ni teoría, ni Zen, ni nada, les sientas en la silla después de 10 minutos respetando sus ritmos, rezas para que su hermano no se solidarice y te monten un pollo a dúo y mientras vas pensando que oye, puede que Herodes no fuera tan malo como dice la Biblia….

martes, 17 de abril de 2012

"¡Eto no!"


Los bombones van creciendo y es apasionante acompañarles en el proceso. Nos estamos acercando a los dos años, etapa llamada “la primera adolescencia” y es cierto, tengo dos mini-adolescentes en casa que están comenzando a dejar muy claros sus gustos.

La frase que más se repite en casa últimamente es “Eto no, ¡oto!” y esta frase implica que haya que ofrecerles varias alternativas para que ellos elijan. Por ejemplo, esta mañana:

El bombón M ha pedido “eta”, (en el idioma de los adultos sería galleta), y el bombón I también quería comer algo, así que se han venido los dos conmigo a la cocina. He tenido que abrir el armario e ir enseñándoles lo que había hasta que he acertado con sus gustos de hoy, M una galleta e I un biscote.

Luego ha tocado el turno a vestirse. Como reina de la organización que soy, algunos incluso piensan que lo mío es grave, les dejo preparada la noche anterior la ropa. A esto se suma que soy una maniática de los colores y que me gusta que vayan con prendas que combinen… pues no ha servido de nada. I ha decidido que las zapatillas marrones que iban perfectas con sus vaqueros y su jersey marrón no le gustaban y así me lo ha hecho saber al tirarlas al suelo e irse al armario a por otras. Pues nada, las otras. He decidido que mientras la ropa que quieran ponerse vaya acorde con el tiempo que haga, no voy a oponerme. Necesito mis energías para otras batallas más importantes. Aunque el modelo que yo había escogido era ideal, de verdad que sí.

La tele tampoco se libra de la selección. Suelo poner San Clan, pero según el día, a M no le parece bien y me lo hace saber diciendo “No, oto, otoooo” y tengo que ir pasando de canal hasta que el señorito grita entusiasmado porque he acertado. Conclusión: llevo dos días sin ver Pat el Cartero porque a mí me gusta pero ahora a ellos no.
Segunda conclusión: estoy empezando a echar de menos los Cantajuegos porque ahora se han hecho fans de Baby Einstein y de Peppa Pig.

Y en esas estamos, ellos aprendiendo a manifestar sus gustos y preferencias y yo intentando asumir que están dejando de ser mis bebés a pasos agigantados.¡Con lo que me gusta a mí mandar!

lunes, 16 de abril de 2012

Diccionario bombonero II

Estoy contenta. Muy contenta. Después de un montón de meses viendo como el bombón I pasaba de hablar, lleva una semana que se está soltando y ya chapurrea bastante. Qué ganas tenía de oír su lengua de trapo.

Nuevas palabras:

Titikito = chiquitito
Pete = chupete
Tota = tonta (ésta no me gusta mucho que la hayan aprendido)
Gato
Pato
Coyo = Pocoyo
Mou = Mickey Mouse
Titín = calcetín
Nito = hermanito

Además ya saben decir el nombre de su hermano y hacer la onomatopeya del perro, el gato, la vaca, el león y el pájaro.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Diccionario bombonero I

Siempre me ha gustado escuchar a un niño hablar con legua de trapo. Me gusta ver cómo poco a poco van aprendiendo a hablar y cómo se inventan palabras durante el proceso. En la facultad tuve que leerme el libro de El mamífero articulado  y desde entonces me interesa este tema.

Ahora los bombones están entrando en esta fase, de momento uno de ellos el otro ha decidido que hablará cuando le salga del pañal y lo respeto, y lo estoy disfrutando. Por eso voy a ir recopilando aquí su vocabulario, no quiero perderlo.

Ababa = guau guau = perro
Coco = pato, gallina, pollito
Mmmm = vaca
Ten = tren
Oche = coche
Ti = Si
Mia = mira
Mioooooo = Mio