Si, creo que he vuelto y esta vez para darle continuidad al blog.
El verano ha sido atareado, los padres de los bombones ya somos un matrimonio y los bombones ya están yendo al cole de mayores.
La boda fue preciosa. No es que yo lo diga, es que los invitados nos han felicitado y creo que los 60 adultos no han podido mentir a la vez.
Después de los quince días de permiso y de comenzar hoy una rutina que seguirá igual hasta el próximo junio, creo que puedo dar por inaugurado el curso 2013/2014. Ahora sólo queda centrarme y comenzar a contar las cosas que han pasado este verano y las que nos pasaran.
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lunes, 30 de septiembre de 2013
miércoles, 27 de febrero de 2013
¿Dónde está mi memoria?
Siempre he sido famosa por mi
memoria de elefante. Lo recordaba todo, nombres y fechas, detalles, gestiones, caras...no se me olvidaba nada.
En el trabajo era capaz de
recordar el nombre de los clientes que hacía ya años que no trabajaban con
nosotros y su número de expediente.
Me bastaba ver el número de teléfono
que salía en la pantalla para saber quién llamaba. Mi memoria me hacía muy
buena en mi trabajo, y no es que peque de falta de modestia, es que era realmente buena,
(ahora lo soy pero porque he optado por apuntármelo todo).
Hacía la lista de la compra de
memoria sin tener que revisar las alacenas ni el frigorífico. Cualquier detalle
o dato, por tonto que fuera, quedaba registrado en mi cerebro.
Hasta que fui madre. En algún
momento entre el octavo mes de embarazo y el parto, mi memoria desapareció y en
su lugar dejó un cerebro de madre que a veces es un poco caótico y
desorganizado.
Y que ha dado lugar a que me pasen cosas así:
1.- Comenzar a leer un libro al
que tenía muchas ganas y darme cuenta en la página 40 de que ya me lo había leído.
2.- Bajar al supermercado a
comprar leche y volver a casa con una bolsa llena de cosas, pero sin la leche.
3.- Darme cuenta a las doce del
mediodía que la comida sigue en su tupper pero dentro del congelador y que no
la he puesto a descongelar.
4.- Darme cuenta a las diez de la
noche de que no he tendido la ropa de la lavadora que he puesto a las 4 de la
tarde.
5.- Descubrir en mi bolso una carta
que tenía que haber echado al buzón hacía una semana.
Y no sigo porque me deprimo. Lo
llevo francamente mal, antes mi cerebro era un órgano eficiente y fiable y ahora
es un poco triste pensar que si no miro la agenda, estoy perdida. Y más cuando
soy implacable conmigo misma y tiendo a exigirme el 200%.
Sólo espero que algún día regrese
mi memoria, la echo mucho de menos.
viernes, 21 de diciembre de 2012
Gracias
Mañana hará un año que publiqué
mi primera entrada en este blog. No he podido dedicarle todo el tiempo
que me hubiera gustado, pero estoy contenta de haber logrado llegar a la primera meta. Como puede que hoy se acabe el mundo, (me viene fatal porque
mañana iba a ser millonaria pero bueno, si los Mayas lo dicen… jejeje), quiero
adelantar un día la celebración de este aniversario bloguero.
Aprovecho esta entrada para daros
las gracias a todos los que habéis leído y comentado mis batallitas bomboneras.
No os imagináis la ilusión que me hace ver los comentarios cuando entro.
Os deseo a todos una muy feliz Navidad. Que el
2013 sea mucho mejor que esta mierda año que estamos terminando y que
todos logréis ver estas fiestas a través de los ojos de mis hijos.
Para ellos, es la primera Navidad que realmente se dan cuenta de las cosas y ver sus caras al poner el árbol, oirles chapurrear su primer villancico y como disfrutan con el muñeco de nieve bailarin que tenemos en casa, hace que por fín, después de muchos años, yo me haya reconciliado con las Navidades.
Para ellos, es la primera Navidad que realmente se dan cuenta de las cosas y ver sus caras al poner el árbol, oirles chapurrear su primer villancico y como disfrutan con el muñeco de nieve bailarin que tenemos en casa, hace que por fín, después de muchos años, yo me haya reconciliado con las Navidades.
Así que, GRACIAS a todos los que
me seguís y os deseo de corazón que paséis una Navidad mágica y feliz.
martes, 23 de octubre de 2012
Cosas que cambian al tener hijos III
Equipaje de la unidad familiar para las vacaciones del 2009:
- 1 maleta grande
- 1 maleta mediana
- 1 mochila
- 1 neceser grande
Paseos al coche para cargar el equipaje en el 2009: 1
Equipaje de la unidad familiar para las vacaciones del 2012:
- 2 maletas grandes
- 3 maletas medianas
- 2 cunas de viaje
- 1 bolsa con juguetes
- 1 mochila
- 2 neceseres grandes
- 1 bolsa con utensilios diversos
de los bombones
- Silla de paseo gemelar
Paseos al coche para cargar el equipaje en el 2012: 3
A medida que crecen la cosa va
mejorando. En el verano del 2010 sólo tenían 3 meses y su padre todavía pone los
ojos en blanco cuando recuerda todo lo que nos llevamos para esas vacaciones.
lunes, 15 de octubre de 2012
Cosas que cambian al tener hijos II
Fiestas patronales 2009:
08:00: después de una noche de
fiesta, te acuestas.
13:00: aperitivo con los amigos.
16:00: después del aperitivo, te
vas a comer y a dormir una buena siesta.
21:00: te vas de cena y copas con
los amigos de la peña.
04:00: recenas para aguantar
mejor las copas. Cualquier kiosco con comida grasienta te vale.
08:00: te acuestas.
Fiestas patronales 2012:
08:00: te despiertan tus hijos al
grito de “mamá ujos” (= “mamá
dibujos)
13:00: después de toda la mañana
en el parque, te vas a casa a que los bombones coman.
16:00: los bombones se despiertan
de su siesta. Tú no has podido dormirla.
21:00: te has pasado toda la
tarde jugando con ellos y en la feria. Por fín logras arrancarles de las
atracciones y os vais a casa para que cenen y con suerte se duerman.
04:00: llevas dos horas despierta
porque uno de los dos, o los dos, ha decidido amenizarte la madrugada con un
viaje hacía el insomnio.
08:00: te despiertan tus hijos al
grito de “mamá leche”
miércoles, 10 de octubre de 2012
Cosas que cambian al tener hijos I
Contenido del bolso
de la madre de los bombones en Octubre de 2009:
-3 Juegos de llaves, (de casa, de casa de la abuela y del
trabajo)
-Móvil
-1 Libro
-Cartera
-1 agenda
-1 bolígrafo
-Gafas de sol
Frecuencia de limpieza
y/o cambio de bolso en el 2009:
5/6 días a la semana, el bolso siempre coordinaba con los
colores de mi atuendo, u outfit que dicen las más in.
Contenido del bolso
de la madre de los bombones en Octubre de 2012:
-2 Juegos de llaves, (de casa y del
trabajo)
-Móvil
-1 tablet
-Cartera
-1 agenda
-2 bolígrafos
-3 paquetes de pañuelos de papel
-1 muñeco de goma
-1 jirafa de juguete
-2 piruletas
-1 libreta pequeña
-2 pañuelos de papel usados y fosilizados
-2 Usb
-1 hoja con el menú mensual del cole de los bombones
-2 cazadoras de los bombones
-1 neceser
-Gafas de ver
-Gafas de sol
-1 barra de arnidol
-1 paquete de gasas
-3 lápices de colores
Frecuencia de
limpieza y/o cambio de bolso en el 2012:
Limpi ¿qué?.. Jajajajajajaja, si consigo medio adecentarlo
cada 15 días ya me doy por satisfecha.
lunes, 17 de septiembre de 2012
La ropa
Como dirían las abuelas, los bombones se me están criando estupendamente. Con lo que comen y con la carga genética que les hemos aportado su padre y yo, apuntan maneras para ser dos tiarrones de más de metro noventa.
Según la última revisión pediátrica, el bombón M ha crecido seis centímetros en nueve meses, lo cual está muy bien. Pero es que el bombón I en ese mismo periodo de tiempo ha crecido ocho centímetros… ¡Una ruina!
Que mis bombones se estén criando sanos y estén creciendo es maravilloso. El problema viene cuando te toca reponerles el guardarropa y descubres que nada, repito NA-DA del año pasado les sirve. Dos pantalones han logrado salvarse de la limpia de ropa. El resto, o no les vale, o parecen Anita Obregón en unos de sus malos días. Con los jerséis del año pasado son como dos morcillas rubias.
De la ropa que nos han prestado, se han salvado 4 ó 5 prendas. Además, han alcanzado al nene cuya mamá me pasaba la ropa, así que hemos perdido al donante que teníamos.
Aproveché el viernes para mirar de qué ropa disponían para el otoño/invierno y entré en pánico cuando vi que las diversas bolsas, (para donar, regalar, devolver y guardar), se iban llenando y sus cajones cada vez estaban más vacíos. Así que, este fin de semana hemos ido a comprar ropa.
Inciso: sí, ahora mismo hace un calor de espanto. Si, hasta el viernes seguimos en verano. No, no soy una histérica ni me estoy precipitando. Cualquiera que haya vivido o viva en esta ciudad sabe que aquí no hay entretiempo, o te asas o te congelas, el término medio no existe.
Prosigo. Este fin de semana nos fuimos de compras y después de patearnos cuatro tiendas, (las que se ajustan a nuestra economía, que está la cosa muy achuchada), logramos comprar la mitad de las cosas que estimo que necesitan. La otra mitad la he tenido qué comprar on line porque no tengo ni tiempo ni fuerzas para repetir otra tarde de compras con mis hijos hasta dentro de tres o cuatro meses…
Las mamás que me estén leyendo ya saben lo complicado que es encontrar la prenda que te gusta en la talla de tu hijo. Parece que todos los niños de esa edad van a ir vestidos igual, nunca está la talla qué necesitas… pues imaginaos una búsqueda doble…
Y además no vale decir, bueno con cuatro camisetas se apañan. Mis hijos son expertos en manchas y salimos a cambio completo de ropa diario, a veces incluso dos cambios… los fabricantes de quitamanchas están pensando en sacar sus empresas a bolsa visto el gasto que hacemos en villa bombones de sus productos…
Pero bueno, después de tres días he logrado que el guardarropa bombonero otoño/invierno 2012/13 esté por fin completo, los bombones van a ir guapísimos y nuestra economía no se va a resentir tanto como yo pensaba, (aunque nos haya costado una pasta vestirles y calzarles).
Pero que conste, hasta Marzo no quiero ni oír hablar de ir de compras y mientras tanto, aprovecho para lanzar al aire varias preguntas:
¿Por qué en las tiendas, por cada expositor de ropa de niños hay cuatro expositores para ropa de niñas?
¿Por qué en la ropa de niñas puedes encontrar prendas de todos los colores del arco iris y en la ropa de niños, es difícil salir del azul, marrón, negro, gris y verde?
lunes, 3 de septiembre de 2012
Regresamos
Después de un mes de vacaciones que se me ha hecho realmente corto, hoy vuelvo al trabajo. A la rutina volveré el lunes que viene cuando los bombones comiencen de nuevo el cole.
Han pasado muchas cosas en casa bombones este mes, traigo la libreta repletita de anécdotas, así que, bienvenidos al curso 2012/2013 y prometo escribir y actualizar más a menudo este espacio.
Avance de los próximos post:
-Los bombones han descubierto la ley de la gravedad
-I por fin habla
-Mis hijos tienen branquias y no pulmones
-Los “terribles dos” ya han hecho su aparición estelar y han venido para quedarse una buena temporada.
Pero como hoy es mi vuelta al curro y tengo que ponerme al día aquí, tendré que iros contando las historietas a lo largo de la semana.
Septiembre es un inmenso lunes, y este año la vuelta me está costando más que otros años, pero voy a ver si me pongo a organizar y hacer plannings para ir entrando en materia.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Impertinencias
Hace un tiempo comenté que tenía pendiente hacer una entrada sobre las frases, los consejos no pedidos y las observaciones que a menudo tengo que escuchar de gente a la que no conozco o con la que apenas trato más allá de darnos los buenos días.
He podido comprobar que mi capacidad de abstracción se está desarrollando estupendamente. Al principio me mosqueaba y ponía caras raras o contestaba en plan cortante. Ahora suelo poner cara de vaca viendo pasar el tren, y a no ser que me toquen mucho la moral, me limito a contestar monótonamente: “Claro, claro…”, mientras mentalmente pienso en la lista de la compra, en los apuntes que he de mirar o en cualquier otra cosa de las cien mil que tengo que hacer al cabo del día.
Pero mi cambio de actitud no ha desanimado a algunas personas y como hablar es gratis, sigo teniendo que escuchar impertinencias varias.
-“¡Son dos! Uf, que faena, menudo trabajo”…. (¿Y qué hago?, ¿devuelvo uno?, ¿desde cuando un hijo es una faena?, ¿se refiere a faena en el sentido de trabajo? porque entonces es una redundancia su frase)
-“Ay qué pena, los dos niños, podían haber sido niñas que son más monas”…. (Pena la que da Usted diciendo tonterías, además, no la veo yo a Usted muy mona la verdad y se supone que fue niña alguna vez)
-“¿Qué haces con chupete? Si ya eres muy mayor”… (1º Llevará chupete hasta que él quiera. 2º Más mayor es Usted y se mete dónde nadie la ha llamado que es algo bastante peor y 3º ¿Y a Usted qué le importa?, ¿acaso los paga Usted?)
-“No los cojas que se acostumbran”…. (Claro, ya sabemos que es un crimen que un bebé quiera estar en brazos de su madre, si son unos manipuladores…)
-“Y ahora a por la niña, ¿verdad?”… (Depende, si Usted se compromete a pagarle los estudios desde el Jardín de Infancia hasta el Master de Postgrado, igual me lo pienso. Pero quiero ese compromiso firmado ante Notario. Y no se preocupe, que si el próximo también sale niño, lo devuelvo, que ya sabemos que las niñas son más monas)
-“¡Qué gordos están!”… (Vamos por partes, no están gordos, pero con el tamaño y altura de sus padres, no pueden ser pulgarcito. Y después, Usted está vieja y yo me he callado así que deje de faltar)
Debo confesar que algunas de las respuestas que he puesto, sí las he dicho en voz alta lo cual ha hecho que se siga manteniendo mi fama de borde; pero es que tengo un problema: soy incapaz de quedarme callada ante algunas muestras de la estupidez humana, máxime cuando el receptor de semejantes impertinencias es uno de los bombones. Pero estoy mejorando, ahora suelo contestar con una sonrisa de oreja a oreja para suavizar el impacto.
martes, 3 de enero de 2012
Corte de pelo
En vista de que las agendas no cuadraban. Vale, está bien, mi agenda no cuadraba. El padre de los bombones decidió que se cortarían el pelo por turnos puesto que no somos tan temerarios como para que un solo progenitor lleve a los dos a la vez a determinados sitios.
Ayer por la tarde le tocó a M.
El resultado de la visita a la peluquería... no sé cómo describirlo.
El bombón está guapo. Tiene cara de chico y no de bebé, pero está guapo. Le ví algún trasquilón que otro, pero apenas se notan. Eso sí, al peluquero le costó un triunfo hacer su trabajo y sólo logró adecentar la melena de mi hijo cortándole el pelo por tramos y a ratos porque como yo ya me imaginé, M no estuvo quieto más de un minuto seguido a pesar del despliegue de cuentos, juguetes y galletas que pusieron a su disposición.
El padre de los bombones dice que el pobre hombre sudó la gota gorda y que, cuando se le ocurrió decirle que M tiene un hermano mellizo al que también habría que cortarle las greñas, el peluquero puso cara de susto.
Así que, ahora tenemos un niño con el pelo arreglado, otro con greñas a lo Noel Gallagher y un nuevo establecimiento en el barrio dónde los bombones serán famosos y/o vetados hasta la mayoría de edad.
Lo bueno es que anoche su padre pudo distinguirlos sin problemas, jeje.
Lo bueno es que anoche su padre pudo distinguirlos sin problemas, jeje.
lunes, 2 de enero de 2012
Y yo con estos pelos
Tenemos que cortarles el pelo a los bombones. Mejor dicho, tenemos que igualarles las greñas porque ahora su pelo va de por libre y peinarles nos cuesta un rato. Además, el bombón M tiene dos coronillas con sus respectivos remolinos, así que podéis imaginar el cuadro que se organiza por la mañana para domar su pelo.
El problema es que no tenemos tiempo para llevarles al peluquero. Y cortarles el pelo nosotros está descartado desde el desafortunado incidente de papá y la maquinilla eléctrica del verano del 2010… pobres, parecían dos frailes y encima las abuelas nos avisaron de su firme intención de contarles la “putada” que les habíamos hecho cuando fueran mayores. Ahí, ayudando.
Como decía, tenemos que igualarles las greñas, y a mí me están entrando sudores fríos sólo de pensarlo, porque eso requiere que se estén quietos cinco minutos, y cualquiera que conozca a mis hijos, sabe que eso si que es misión imposible.
Así que estamos intentando encontrar algún hueco en nuestra agenda para encomendarnos a todos los santos y que la operación corte de pelo sea satisfactoria, pero no está resultando tarea fácil.
Podríamos dejarles el pelo tal como está, pero nos enfrentaríamos a dos problemas: uno, que el flequillo les cause una ceguera temporal que se salde con varios golpes contra los muebles y dos, como tenga que oír una vez más a mi madre decir: “A ver si les cortáis el pelo”, juro que gritaré y mucho. Y eso iría contra mi propósito de año nuevo número 2.
Prometo contar aquí la visita a la peluquería cuando se produzca porque mucho me temo que será otro lugar en el que mis hijos se harán “famosos”.
Propósitos de Año Nuevo
¡Feliz año nuevo!
La nochevieja con la familia fue bien. Los bombones aguantaron la fiesta hasta la 1:30 de la mañana y se quedaron dormidos en su silla de regreso a casa. Debían estar agotados porque no pararon en toda la noche corriendo, saltando y haciendo un despliegue de risas, carcajadas y monerías varias para deleite del bisabuelo, la abuela y los tíos, que estaban todos embobaditos viéndoles. Que gusto poder disfrutar de una cena utilizando las dos manos y sabiendo que la familia se ocupa y disfruta de ellos.
Su tío T les hizo varios videos y todo un reportaje fotográfico.
Su tío T les hizo varios videos y todo un reportaje fotográfico.
Incluso comieron uvas, aunque no a golpe de campanada, claro que ni siquiera su madre es capaz de comerse las 12 uvas cuando toca y el año que no me atraganto es porque me da tal ataque de risa en la uva número seis que no puedo seguir comiendo.
Pensando en esto del nuevo año y que tenemos por delante 366 días, he decidido hacer una lista breve de mis propósitos para Año Nuevo:
1.- Mantener el Zen y recuperar el comeflorismo: voy a intentar aprender a relativizar más. A dejar el látigo quieto y no auto-fustigarme por tonterías.
2.- Tener más paciencia: a ver si logro no pegar 4 gritos cuando estoy al límite, y retomo el contar en números romanos.
3.- Adelgazar: pretendo recuperar la figura que perdí en el embarazo y que aún no ha vuelto del todo. Me quedaré con la cicatriz de recuerdo, pero espero que el flotador desaparezca. Eso sí, la dieta comienza el 9 de Enero que no tengo intención de perderme el Roscón de Reyes ni las comidas y meriendas que tenemos programadas para los días 6 y 7.
4.- Seguir con este blog
4.- Seguir con este blog
5.- Dar gracias por lo que tengo: dos hijos preciosos, una pareja fantástica, una madre que vale un tesoro, (aunque a veces me saque de quicio con sus cosas de abuela) y familia y amigos cojopendos.
6.- Ser feliz y hacer felices a los que me rodean.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Momento Donetes
Esta entrada se la dedico a mi amiga Blanca, aprovecho para recomendaros su blog Tes pes al miayo porque es una artista. Ella, mejor que nadie, sabe de lo que voy a hablar.
El momento donettes o también conocido como “me salen amigos por todas partes” se produce cada vez que el carro gemelar, (ahora silla gemelar), sale a la calle y las reacciones son diversas, pero se podrían clasificar de esta manera:
1.- Sorpresa: gente que a nuestro paso se gira para mirarnos mientras formulan exclamaciones que van desde “Ohhh, mira que monada” hasta “Jo, pobre madre, que faena” (Algún día publicaré una entrada sobre impertinencias varias), pasando por el típico "!Anda¡, !si son dos¡"
2.- Timidez: aquellos que en los semáforos nos miran de reojo a mí y a mis niños, sin atreverse a decirnos nada, pero no nos quitan la vista de encima.
3.- Amabilidad: personas que me comentan lo guapísimos que son mis hijos. Y le dicen palabras amables a los bombones.
4.- Curiosidad: estos pueden ser:
4.1.- Correctos: me paran para preguntarme si son mellizos o gemelos y mantengo una conversación breve: “Si, dos niños”, “Mellizos”, “Si, lo sé, parecen gemelos pero son mellizos”, “Si, los distingo perfectamente”, “¿Qué cómo los distingo? Porque soy su madre”, “Sí, son muy buenos”, “Gracias muy amable”…. (Esta última respuesta es porque el 99% de las veces me desean que se me críen con salud).
4.2.- Maleducados: me paran, (a algunos sólo les falta hacerme un placaje como el que me hizo mi hermano pequeño una vez y que terminó con una visita a urgencias y mi brazo en cabestrillo una semana), se asoman tanto que parece que se quieren montar ellos en el carro, les pretenden tocar las manos, o pellizcarles los mofletes ahora que son más mayores, (¡ojo!, lo pretenden pero nunca lo han conseguido).
Me hacen un interrogatorio sobre sueño, alimentación, rutinas, parto, peso al nacer, nombre de los niños, dirección, ingresos de la familia, etc, etc, etc… y me terminan diciendo: “Pues que te sea leve, porque dos, ¡menudo trabajo! Espero que te ayude alguien”. (Lo dicho, publicaré una entrada sobre impertinencias varias).
El perfil del grupo 4.2 suele ser: señora de edad indefinida entre 50 y 70 años, sola o acompañada de otra señora de su quinta, que además de ser un auténtico coñazo, con perdón, aprovecha para intentar contarte la historia de sus hijos y nietos con todo lujo de detalles. Salpicando dicha historia con consejos que tú no recuerdas haberle pedido a nadie y menos a una perfecta desconocida.
Como consecuencias del momento donettes:
- Una simple vuelta a la manzana puede llevarme cerca de media hora, dependiendo del día y de las ganas que tenga de “aguantar” a las usuarias del subgrupo 4.2
- Soy conocida en todo el barrio, lo cual es incómodo porque yo soy una pésima fisonomista y cuando me saludan, devuelvo el saludo sin saber quién es la persona que me ha dicho hola.
- Regañina del padre de los bombones, porque dice que doy demasiado carrete. Claro, como a él nunca le paran, piensa que la culpa es mía, que tengo un imán.
jueves, 29 de diciembre de 2011
Consejos vendo y para mí no tengo
Desde que me quedé embarazada, vengo observando una cosa curiosa: la gente se cree con derecho a decirte e incluso ordenarte lo que tienes o no tienes que hacer. Y si encima eres primeriza, la has cagado. Y si encima se te ocurre contar que esperas dos bebés, que Dios te pille confesada.
Da igual que tú no hayas visto en tu vida a la persona en cuestión, ella verá tu barriga y considerará que tiene que darte consejos valiosísimos, (según ella claro), porque de repente, el embarazo te ha vuelto inútil.
No es cuestión de poner aquí mi C.V, pero digo yo que después de haberme sacado una licenciatura, un master, y estudiando una segunda licenciatura en estos momentos, tonta, lo que se dice tonta tampoco creo que sea. Pero da igual, cuando te embarazas, pasas de ser una tía inteligente y/o lista a ser tratada como si fueras tontita.
Y no te dan consejos sobre el embarazo, no… te empiezan a decir cómo tienes que criar a tus futuros hijos. Que si no le cojas que se acostumbra, que si hay que seguir horarios a rajatabla, que si no te dejes manipular por unos cuantos lloros, que si hay que dejarles claro quién manda, que si no se qué, que si no sé cual…. ¡PAMPLINAS!
Al principio yo me cabreaba y activaba mi modo borde ON, (que según mi madre lo tengo muy desarrollado), pero lo único que lograba es que la gente creyera que estaba sufriendo un baile de hormonas y seguían con su retahíla.
Hasta que descubrí el truco. Cuando me daban o me dan un consejo no pedido, pongo cara de vaca viendo pasar el tren, asiento como si de verdad estuviera escuchando y luego hago lo que me da la gana. Así todos contentos, los consejeros de todo a 100 se marchan encantados de haberse conocido y pensando que han iluminado a una pobrecita ignorante más y yo me quedo contenta viendo como mi capacidad de auto desconexión neuronal va funcionando cada vez mejor.
Si estas leyendo esto y aún no eres madre, me voy a arriesgar a darte un único consejo: si necesitas consejo o ayuda pídelos, pero si tu instinto y tus tripas te dicen lo que debes hacer, sigue ese impulso y olvídate del resto porque, como le dije yo una vez a alguien: “Tú has criado a varios hijos pero yo he parido a los míos”.
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