lunes, 30 de septiembre de 2013

Creo que he vuelto

Si, creo que he vuelto y esta vez para darle continuidad al blog.

El verano ha sido atareado, los padres de los bombones ya somos un matrimonio y los bombones ya están yendo al cole de mayores.

La boda fue preciosa. No es que yo lo diga, es que los invitados nos han felicitado y creo que los 60 adultos no han podido mentir a la vez.

Después de los quince días de permiso y de comenzar hoy una rutina que seguirá igual hasta el próximo junio, creo que puedo dar por inaugurado el curso 2013/2014. Ahora sólo queda centrarme y comenzar a contar las cosas que han pasado este verano y las que nos pasaran.




jueves, 27 de junio de 2013

El cole de mayores



Llevo desaparecida muchos meses.

Han pasado bastantes cosas y he tenido que centrar mi atención en la búsqueda de colegio del año que viene, la cual la contaré en próximas entradas porque este año, esta nuestra Comunidad de Madrid, se ha lucido y necesito calma y tiempo para relatar el mes infernal que he vivido.



Hoy he formalizado la matrícula de los bombones para el próximo curso. Van a ir al “cole de mayores” y yo estoy muy moñas. Ya no tengo bebés, se hacen grandes.

lunes, 11 de marzo de 2013

Vivan los novios



En Villa bombones somos muy originales. Ya lo dice la abuela, que yo soy don pa’ contraria.

En (casi) cualquier familia que se precie, lo normal es que papá y mamá se casen, se vayan de viaje y luego lleguen los niños.

Nosotros no. El padre de los bombones y yo nos hicimos un viaje estupendo allá por el 2009, del que regresamos siendo cuatro aunque aún no lo sabíamos.

Después del viaje y ante la sorpresa de que los bombones ya estaban en camino, nuestra vida se convirtió en un caos estupendo que incluyó una mudanza en la semana 31 de embarazo y en aprender a convivir con dos bombones que todo lo que tienen de guapos, lo tienen de trasto.

Y ahora, para seguir siendo los originales de nuestro entorno, hemos decidido formalizar lo que ya es un hecho desde hace ocho años, dentro de seis meses y dos días, ¡nos casamos!

De momento hemos logrado fijar la fecha, que ya es todo un logro teniendo en cuenta el ritmo de vida que llevamos.
Ahora estamos a la caza y captura de un lugar adecuado para celebrarlo, lo cual es toda una odisea. Si los foros de maternidad ya me parecen un mundo aparte, los de boda me están espeluznando. Y si elegir el cochecito, la sillita del coche y los demás accesorios necesarios para dos bebés me provocó dolor de cabeza, la búsqueda de un sitio que reúna las tres bes me está aterrando.

Que si este es barato pero cutre que te cagas. Que si este no esta mal pero la organizadora me ha caído gorda, que si no podemos elegir este sitio porque se nos van a perder la mitad de los invitados por el camino….
Que si el sitio X ofrece barra libre y flores, pero no ofrece recena. Que si el sitio Y ofrece recena pero la barra libre cuesta un riñón y medio por invitado…. Yo ya me he perdido, sueño con flores, minutas, cocktails y menús y a este ritmo no sé si llegaré cuerda a Septiembre. (Vale puntualizo, o menos loca que ahora que cuerda, lo que se dice cuerda, creo que no lo he estado nunca).

Así que avisados quedáis, las aventuras bomboneras van a mezclarse con las aventuras pre boda en las que estamos inmersos y si no se hunde el mundo en Septiembre me casaré con el mejor hombre del mundo, al que le debo y quiero tanto que tendría que inundar de post la blogosfera para poder contar todas su virtudes.

miércoles, 27 de febrero de 2013

¿Dónde está mi memoria?



Siempre he sido famosa por mi memoria de elefante. Lo recordaba todo, nombres y fechas, detalles, gestiones, caras...no se me olvidaba nada.

En el trabajo era capaz de recordar el nombre de los clientes que hacía ya años que no trabajaban con nosotros y su número de expediente.
Me bastaba ver el número de teléfono que salía en la pantalla para saber quién llamaba. Mi memoria me hacía muy buena en mi trabajo, y no es que peque de falta de modestia, es que era realmente buena, (ahora lo soy pero porque he optado por apuntármelo todo).

Hacía la lista de la compra de memoria sin tener que revisar las alacenas ni el frigorífico. Cualquier detalle o dato, por tonto que fuera, quedaba registrado en mi cerebro.

Hasta que fui madre. En algún momento entre el octavo mes de embarazo y el parto, mi memoria desapareció y en su lugar dejó un cerebro de madre que a veces es un poco caótico y desorganizado.

Y que ha dado lugar a que me pasen cosas así:

1.- Comenzar a leer un libro al que tenía muchas ganas y darme cuenta en la página 40 de que ya me lo había leído.

2.- Bajar al supermercado a comprar leche y volver a casa con una bolsa llena de cosas, pero sin la leche.

3.- Darme cuenta a las doce del mediodía que la comida sigue en su tupper pero dentro del congelador y que no la he puesto a descongelar.

4.- Darme cuenta a las diez de la noche de que no he tendido la ropa de la lavadora que he puesto a las 4 de la tarde.

5.- Descubrir en mi bolso una carta que tenía que haber echado al buzón hacía una semana.

Y no sigo porque me deprimo. Lo llevo francamente mal, antes mi cerebro era un órgano eficiente y fiable y ahora es un poco triste pensar que si no miro la agenda, estoy perdida. Y más cuando soy implacable conmigo misma y tiendo a exigirme el 200%.

Sólo espero que algún día regrese mi memoria, la echo mucho de menos.


martes, 15 de enero de 2013

Los zapatos



Los bombones no usaron zapatos hasta que empezaron a caminar. Su primer año de vida iban descalzos o con unos buenos calcetines.

El primer par de zapatos que tuvieron, nos costaron una pasta, y salieron buenos, duraron unos 3 meses, y hubo que jubilarlos porque el bombón I se descalzó en un centro comercial y perdió uno de sus zapatos. Ese verano alternaron los zapatos con unas sandalias y en casa andaban descalzos o con calcetines, (esta costumbre la conservan aún hoy y en casa siempre van descalzos)

Desde entonces, los zapatos y zapatillas que les hemos comprado, siempre ha habido que desecharlos porque les quedaban pequeños, hasta ayer….

Cuando les recogí del cole, me encontré con que las zapatillas de ambos estaban en este estado:



No sé cómo lo han hecho. Desconozco a qué se dedican para cargarse los zapatos de esta manera… pero si con 32 meses ya son capaces de dejar unas zapatillas en un estado tan lamentable, auguro que en los próximos años el presupuesto familiar para ropa y calzado se nos va a disparar.

viernes, 11 de enero de 2013

Porque quiero



A menudo me han preguntado por qué los bombones van vestidos iguales el 90% del tiempo. (Cuando la ropa es heredada o regalada no siempre es igual y no pasa nada).
Incluso me han realizado la pregunta acompañada de opiniones varias que yo jamás he pedido:

-         “Así no hay quién les distinga”
-         “No pueden desarrollar su propia personalidad”
-         “Bastante tienen con ser dos como para que encima no puedan estar individualizados…”

Vale, voy a aclararlo: van vestidos iguales porque quiero y porque con 32 meses aún no eligen ellos la ropa, salvo en contadas ocasiones.

Podría dar motivos más prácticos, como que odio ir e compras y paso de pensar dos modelitos diferentes, (lo cual es cierto), o que ellos lo piden, (que no es verdad), o que me facilita distinguirles en el parque…. Pero no, van vestidos iguales porque quiero, porque me gusta y porque si veo un jersey que me parece bonito para uno de ellos, también me parece bonito para el otro.

Y a los opinólogos les rebato sus ideas:

1.- Si les confundes, ellos mismos te aclaran que te has equivocado y te dicen su nombre.
2.- De personalidad andan sobrados los dos, y físicamente se parece mucho pero de carácter son totalmente opuestos.
3.- Son mellizos, pero eso no quita que cada uno sea un ente propio. Ni les tratamos como si fueran un conjunto, ni una prenda de ropa les va a traumatizar de por vida.

Y tranquilos, que cuando ellos decidan que quieren ir vestidos diferentes, yo seré la primera que respete sus deseos.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Gracias



Mañana hará un año que publiqué mi primera entrada en este blog. No he podido dedicarle todo el tiempo que me hubiera gustado, pero estoy contenta de haber logrado llegar a la primera meta. Como puede que hoy se acabe el mundo, (me viene fatal porque mañana iba a ser millonaria pero bueno, si los Mayas lo dicen… jejeje), quiero adelantar un día la celebración de este aniversario bloguero.

Aprovecho esta entrada para daros las gracias a todos los que habéis leído y comentado mis batallitas bomboneras. No os imagináis la ilusión que me hace ver los comentarios cuando entro.

Os deseo a todos una muy feliz Navidad. Que el 2013 sea mucho mejor que esta mierda año que estamos terminando y que todos logréis ver estas fiestas a través de los ojos de mis hijos.

Para ellos, es la primera Navidad que realmente se dan cuenta de las cosas y ver sus caras al poner el árbol, oirles chapurrear su primer villancico y como disfrutan con el muñeco de nieve bailarin que tenemos en casa, hace que por fín, después de muchos años, yo me haya reconciliado con las Navidades.

Así que, GRACIAS a todos los que me seguís y os deseo de corazón que paséis una Navidad mágica y feliz.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Queridos Reyes Magos



A sus Majestades de Oriente, (o de Huelva):

En vista de los acontecimientos acaecidos el año pasado y con el fin de no tener que recibir quejas ni miradas de odio de los vecinos de abajo, y por supuesto para evitar que el padre de los bombones y yo tengamos ganas de estrangular a alguien, os informamos de las decisiones adoptadas en Villa Bombones por los dos únicos habitantes de dicha villa que saben decir correctamente la palabra juguetes:

1.- Queda terminantemente prohibido dejar en esta casa cualquier juguete musical, instrumento musical o juguetes que emitan  musiquitas estridentes y cansinas.

2.-  Los útiles de pintura sólo se admitirán si vienen acompañados de una asistenta que limpie los desastres que pueda ocasionar su uso.

3.- Os recordamos que nuestra casa mide 45 metros cuadrados de los cuales 25 ya son de uso exclusivo de los bombones, nos gustaría poder conservar el resto del espacio útil para nosotros, así que cuidadito con el tamaño de los regalos.

4.- Si recibís la carta de nuestras familias y veis que sus peticiones no cumplen nuestros requisitos, estáis autorizados a traspapelarlas.

5.- Los juguetes, a poder ser, de gomaespuma. Si no puede ser, que vengan acompañados de varios frascos de san ARNIDOL para curar los chichones que el lanzamiento de juguetes con efecto ocasione.

6.-  Si se os ocurre que un juego de plastelina es una buena idea, creedme, a no ser que la plastelina sea comestible NO es buena idea.


Si cumplís estos requisitos mínimos, os prometemos que os dejaremos un plato con jamón del bueno y un trozo generoso de roscón.

Un beso y nos vemos el 5 de Enero.

P.D.- Si veis a vuestro colega, el gordito de rojo, podéis pasadle copia de esta carta para que esté sobre aviso.

viernes, 30 de noviembre de 2012

El orfanato de día



Me han comentado ya varias veces, qué como es posible que llame orfanato de día a la escuela infantil a la que asisten los bombones. Esta entrada es para explicarme.

Llamar orfanato de día al cole de los bombones es una broma irónica dedicada a ciertas talibanas radicales que pululan por estos mundos internaúticos y que consideran que llevar a un niño a la guardería es una monstruosidad y que los padres que decidimos esa opción somos unos temerarios y unos egoístas.

Tanto el padre de los bombones como yo, estamos encantados con su cole y con todo el equipazo de profesionales que forman parte de ese proyecto educativo. La pena es que este será el último año de los bombones allí y el año que viene comenzaran en el colegio de los mayores. (Preveo futuras entradas sensibleras según se acerque el momento de decir adiós a esta etapa de su vida y futuras entradas de puro stress porque aún no sabemos qué colegio elegir para ellos).

El cole de los bombones se llama Las Nubes y es una delicia de sitio. Es una escuela relativamente pequeña y que mola un montón. Allí mis hijos se lo pasan en grande, aprenden muchas cosas nuevas y tienen muchos amigos.

Es una escuela pública en la que es difícil que te admitan a los niños porque cada año tienen una barbaridad de solicitudes, (el año que entraron los bombones, 9 de cada 10 solicitudes fueron denegadas por falta de plazas). Y que lográsemos plaza nosotros, nos hizo sentir cómo si nos hubiera tocado la loteria.

Me gusta ese cole porque implican a los padres en las actividades, piden nuestra colaboración y participación continuamente y tratan a los niños de maravilla. A medida qué avanza el curso, los pasillos se van llenando de manualidades y fotos de los niños y nos informan puntualmente de cualquier cosa que haya sucedido a nuestros hijos. La educación de los bombones está siendo un trabajo conjunto en el que sus profesoras, (que han sido y son fantásticas), y sus padres actuamos de común acuerdo por el bien de ellos.

En fin, que sólo puedo decir cosas buenas del cole Las Nubes y espero que ahora quede claro que cuando digo “orfanato de día”, simplemente estoy haciendo uso de la ironía y el sarcasmo que considero que merecen algunas opiniones.

martes, 20 de noviembre de 2012

Anticipación



Hace poco estuve leyendo un libro sobre rabietas. Una de las claves que daban era que había que anticiparse para evitarlas… al menos esa fue la idea que me quedó y ayer decidí ponerla en práctica.

Teníamos pediatra con el bombón M, así que me organicé con la abuela. Ella se llevaba a M a su casa hasta que yo le recogiera para ir al médico, y yo me llevaba a I al cole. Todo estupendo.

A la hora de vestirles, les fui explicando que M se iría con “buli” e I con mamá al cole. También les expliqué que M iba a ir al médico a que le curasen la tripita. Ellos lo entendieron y ambos me decían: “M con buli, I con mamá”, y lo repetían varias veces, así que el mensaje estaba interiorizado. Todo muy bien, al estilo casa de la pradera y yo encantada por haber manejado la situación…

¡I-LU-SA, soy una ilusa!!! (En este momento visualizarme llevándome la mano a la cara y meneando la cabeza de un lado a otro).

Cuando llegó el momento de la verdad, I dijo que él también se iba con su “buli”, la abuela diciendo que a ella no le importaba, (y más hinchada que un globo por cierto), y yo no me molesté en librar una batalla que sabía que estaba perdida de antemano. Así que los dos con la abuela, los dos a la pediatra y los dos de parranda toda la mañana.

Conclusión: ni teorías, ni libros, ni ir de madre estupenda, ni gaitas. Volvemos al modo “ya irá pidiendo la obra material” y paso de complicarme la vida más, que bastante liada la tengo ya.




lunes, 5 de noviembre de 2012

Abonados a los virus



Veces que hemos ido a urgencias con los bombones desde Mayo de 2010 a Octubre 2012: 1 vez y porque fuimos unos Mari-angustias.

Veces que hemos ido a urgencias desde Octubre de 2012 hasta hoy: 2 veces.

Cómo ya conté en mi penúltima entrada. Tuve que llevar a M a urgencias por un exantema súbito que nos dio un susto del copón.

Después de aquello, el virus de la gastroenteritis que planeaba por el orfanato de día les pilló de pleno el pasado fin de semana y además afectó al padre de los bombones. Mis tres chicos malos y yo batiendo el récord de lavadoras puestas en 48 horas.  Parecía que se había solventado y la semana pasada tuvimos calma… hasta que llegó el puente de todos los santos.

El bombón I se despertó el jueves llorando y diciendo “pupa oreja mamá” y nada le calmaba. Después de una hora en la que no dejaba de llorar y protestar su padre le llevó a urgencias a la una de la mañana: otitis media aguda en el oído derecho.

El viernes pasó más o menos bien, incluso pudieron salir a la calle con papá y el padrino de I, pero el sábado el bombón M volvió a encontrarse con la gastroenteritis de la semana pasada y yo he perdido la cuenta de cuántas lavadoras he puesto. Sólo os diré que entre los dos tienen 10 pijamas y que todos han pasado por la lavadora este puente.

A eso sumamos dos días de lluvia en los que no hemos podido salir de casa con ellos y el resultado es agotamiento extremo de los padres de los bombones y desquiciamiento a dúo de mis hijos, con herida debajo del ojo del bombón M incluida.

Prometo escribir las entradas que tengo pendientes en cuanto nos recuperemos pero hoy no, hoy necesito descansar porque el día ha comenzado en modo gymkhana on y estoy rota.

martes, 23 de octubre de 2012

Cosas que cambian al tener hijos III



Equipaje de la unidad familiar para las vacaciones del 2009:

- 1 maleta grande
- 1 maleta mediana
- 1 mochila
- 1 neceser grande

Paseos al coche para cargar el equipaje en el 2009: 1

Equipaje de la unidad familiar para las vacaciones del 2012:

- 2 maletas grandes
- 3 maletas medianas
- 2 cunas de viaje
- 1 bolsa con juguetes
- 1 mochila
- 2 neceseres grandes
- 1 bolsa con utensilios diversos de los bombones
- Silla de paseo gemelar

Paseos al coche para cargar el equipaje en el 2012: 3


A medida que crecen la cosa va mejorando. En el verano del 2010 sólo tenían 3 meses y su padre todavía pone los ojos en blanco cuando recuerda todo lo que nos llevamos para esas vacaciones.


lunes, 22 de octubre de 2012

Un susto



El jueves, cuando fui a recoger a los bombones al orfanato de día, me encontré a M sólo con el pañal, tirado en su colchoneta, leyendo un cuento. 38.7 de fiebre tenía la criatura así que me tocó activar el código rojo para emergencias familiares y tirar de la abuela para que se quedara con él el viernes por la mañana.

El viernes por la tarde el niño ya no tenía fiebre y estaba como una rosa y el sábado igual, hasta que al cambiarle el pañal por la tarde, su padre volvió a dar la voz de alarma porque la criatura estaba llena de manchas rosas.

Aunque los que me conocen saben que soy más bien pachorrona con esto de las enfermedades infantiles, no pude evitar asustarme, la palabra “sarampión” se alojó en mi mente y me puse nerviosa.

Decidí llevarle a urgencias y con las prisas, salí con lo puesto, ni pañales, ni agua, ni toallita… ale, a la aventura, a la aventura y rezando para que Murphy se apiadara de mí y el niño no se cagara.

Durante la hora que permanecimos en la sala de espera, al bombón le dio tiempo a descolocar y volver a colocar el carro de cuentos, a hacerse los 100 metros lisos modalidad pasillo de hospital, a apretar todos los botones de las máquinas expendedoras y a vacilarme de mala manera haciéndome sacar unas quinientas veces de mi bolso la botella de agua que compre.

Cuando pasamos a consulta… digamos que era como la niña del exorcista en versión bombón. La enfermera entre risas me dijo que le daba hasta miedo acercarse. Luego se tranquilizó y pudieron entrar a atenderle. Por cierto, un 10 tanto a la enfermera como a la doctora que fueron un encanto. Del otro enfermero mejor no opino que con el ladrido que le metí ya fue servido. Casi media hora estuvieron explorándole

Al final, ni sarampión ni nada. Exantema súbito totalmente inofensivo pero que de primeras acojona al más pintado y el niño encantado de la vida porque cuando salimos de allí, montamos en autobús para volver a casa.

Prueba de que el niño estaba más tranquilo que yo:

lunes, 15 de octubre de 2012

Cosas que cambian al tener hijos II



Fiestas patronales 2009:

08:00: después de una noche de fiesta, te acuestas.

13:00: aperitivo con los amigos.

16:00: después del aperitivo, te vas a comer y a dormir una buena siesta.

21:00: te vas de cena y copas con los amigos de la peña.

04:00: recenas para aguantar mejor las copas. Cualquier kiosco con comida grasienta te vale.

08:00: te acuestas.


Fiestas patronales 2012:

08:00: te despiertan tus hijos al grito de “mamá ujos” (= “mamá dibujos)

13:00: después de toda la mañana en el parque, te vas a casa a que los bombones coman.

16:00: los bombones se despiertan de su siesta. Tú no has podido dormirla.

21:00: te has pasado toda la tarde jugando con ellos y en la feria. Por fín logras arrancarles de las atracciones y os vais a casa para que cenen y con suerte se duerman.

04:00: llevas dos horas despierta porque uno de los dos, o los dos, ha decidido amenizarte la madrugada con un viaje hacía el insomnio.

08:00: te despiertan tus hijos al grito de “mamá leche”


miércoles, 10 de octubre de 2012

Cosas que cambian al tener hijos I



Contenido del bolso de la madre de los bombones en Octubre de 2009:

-3 Juegos de llaves, (de casa, de casa de la abuela y del trabajo)
-Móvil
-1 Libro
-Cartera
-1 agenda
-1 bolígrafo
-Gafas de sol

Frecuencia de limpieza y/o cambio de bolso en el 2009:

5/6 días a la semana, el bolso siempre coordinaba con los colores de mi atuendo, u outfit que dicen las más in.

Contenido del bolso de la madre de los bombones en Octubre de 2012:

-2 Juegos de llaves, (de casa y del trabajo)
-Móvil
-1 tablet
-Cartera
-1 agenda
-2 bolígrafos
-3 paquetes de pañuelos de papel
-1 muñeco de goma
-1 jirafa de juguete
-2 piruletas
-1 libreta pequeña
-2 pañuelos de papel usados y fosilizados
-2 Usb
-1 hoja con el menú mensual del cole de los bombones
-2 cazadoras de los bombones
-1 neceser
-Gafas de ver
-Gafas de sol
-1 barra de arnidol
-1 paquete de gasas
-3 lápices de colores

Frecuencia de limpieza y/o cambio de bolso en el 2012:

Limpi ¿qué?.. Jajajajajajaja, si consigo medio adecentarlo cada 15 días ya me doy por satisfecha.


viernes, 5 de octubre de 2012

Más chulos que un ocho



Dicen que los madrileños somos chulos. La madre de los bombones es madrileña de pura cepa, (madrileña de cuarta generación y “viva Madrid que es mi pueblo”, ahí queda eso), ergo… a veces soy un poco chula, que no chulesca.

El padre de los bombones, aunque también es madrileño, tiene más mezcla, no se le nota tanto, claro que él no tuvo un abuelo como el mío que te decía “Yo soy madrileño, nacido en la Ca’ Toledo y bautizado en La Paloma”, que esas cosas marcan.

Con estos antecedentes familiares, es fácil imaginarse quién va camino de recoger el testigo de la chulería… ¿verdad? Y si no, a las pruebas me remito:

Este verano, aprovechando los últimos días de Agosto, bajábamos con los bombones a intentar tomar algo a la terraza de al lado de casa.

El ritual era siempre el mismo, llegábamos, nos sentábamos y mis hijos decían “Eunenio patatas” y cuando yo les preguntaba cómo se piden las cosas, ellos añadían “A favó”.

Después de dar cuenta de sus platos de patatas, mis dos culos inquietos pasaban de estar sentados más rato, y mientras les controlábamos con un ojo y vigilábamos nuestra cerveza con otro, ellos se dedicaban a correr del escaparate de la tienda al bar y del bar al escaparate de la tienda. A veces entre medias se metían hasta el fondo de la barra abusando de la paciencia y bondad de “Eunenio” que es su fan número uno. Mientras su padre y yo hacíamos el relevo en la terraza apurando la cerveza antes de salir a por ellos.

Así era todas las tardes. Peeero, el dueño de la tienda no es tan paciente ni bondadoso como el del bar. Y un día, cansado ya de que mis hijos le tocasen el escaparate, salió con el mini perro que tiene y les dijo que si no se portaban bien, el perro les mordería.

Y ahí fue cuando surgió la chulería madrileña que mis hijos llevan en sus venas. Porque al oír semejante “amenaza”, se giraron, miraron al dueño del perro, miraron al perro, volvieron a mirar al dueño del perro y se fueron hacía el animalito gruñéndole y diciéndole “pero manó” (= perro malo).

La cosa acabó con el animalito reculando y echando a correr en dirección contraria a mis hijos, el dueño de la tienda corriendo detrás del animalito, los bombones volviendo a meterse a jugar al bar, todos los demás riéndose a carcajadas y el padre de los bombones y yo mirándonos y pensando entre risas que si con dos años y poco le plantan ya cara a un perro, cuando tengan diez no habrá quién les tosa.

P.D- El perro está bien. Ahora cuando se ven, se ignoran mutuamente y todos contentos...Todos menos el dueño del perro que no ha vuelto a decir ni mú en vista del poco éxito que tuvo su amenaza.

lunes, 1 de octubre de 2012

M e I o I y M



Llevo meses escribiendo aquí sobre los bombones y me doy cuenta de que nunca he contado cómo son. Cuento anécdotas, trastadas, aventurillas, pero no he hablado de ellos realmente.

Hoy voy a solucionarlo.

I

I es un caradura, en el mejor sentido de la palabra.
Es un showman, le encanta poner muecas. Es muy expresivo y el niño más alegre que existe. Cuando se ríe, sus carcajadas llenan la habitación. Es una risa que le nace de dentro, le sale del alma.
Es simpático, sociable y cariñoso. Tiene bastante genio e ingenio y sabe más que “los ratones coloraos”.
Es muy independiente e intrépido, lo cual hace que se lleve más chichones de los deseados y que papá y mamá estén fortaleciendo el corazón a marchas forzadas porque con él no ganamos para sustos. 
Su escala de prioridades y afectos está bastante clara: primero M, luego papá y luego mamá. O al revés, el segundo y tercer puestos dependen del día, pero el primero de su lista siempre es su hermano.
Es un torbellino rubiales de 92 cm de altura y 14,700 kg de peso con unos ojos marrón verdoso que lo expresan todo.

M

M es dulce. Muy, muy tierno. Y cariñoso y mimosote.
Es bastante tranquilo, incluso prudente a veces y un trozo de pan. Es generoso, muy protector con su hermano y bastante cabezota. Tiene buen conformar pero como se le meta algo en la cabeza, es capaz de repetirte la misma frase todas las veces que haga falta hasta que le hagas caso.
No es introvertido, pero necesita conocerte algo para tomarse confianzas y hacerte caso. Él va a su ritmo, y no le gustan las prisas ni las presiones pero si tienes la suerte de que te de un beso, puedes estar seguro de que te lo da con el corazón.
Sus abrazos son fuertes y apretados y por su hermano ma-ta al que haga falta, ya tengas 2 ó 6 años, si tocas a su hermano, M irá a por ti para defenderle.
Le encanta tirarse en plancha sobre nosotros para que le hagamos cosquillas y juguemos con él y si le tenemos que regañar, es muy sentido, le pone muy triste que le reprendamos.
Es un osito tierno de 91,5 cm y 15,600 kg de peso con los ojos marrón verdoso más dulces del mundo.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Diccionario bombonero III



Cada vez hablan más y estoy disfrutando con su lengua de trapo. Aunque a veces me cueste entenderles.

Tututate = chocolate
Titicama = almohada
Buli=  abuelita, (está la usan para llamar a mi madre)
Apeta= puerta
Ami = mami
Poma = toma
Tifafa = Jirafa
Sareale = cereales

lunes, 17 de septiembre de 2012

La ropa

Como dirían las abuelas, los bombones se me están criando estupendamente. Con lo que comen y con la carga genética que les hemos aportado su padre y yo, apuntan maneras para ser dos tiarrones de más de metro noventa.


Según la última revisión pediátrica, el bombón M ha crecido seis centímetros en nueve meses, lo cual está muy bien. Pero es que el bombón I en ese mismo periodo de tiempo ha crecido ocho centímetros… ¡Una ruina!

Que mis bombones se estén criando sanos y estén creciendo es maravilloso. El problema viene cuando te toca reponerles el guardarropa y descubres que nada, repito NA-DA del año pasado les sirve. Dos pantalones han logrado salvarse de la limpia de ropa. El resto, o no les vale, o parecen Anita Obregón en unos de sus malos días. Con los jerséis del año pasado son como dos morcillas rubias.

De la ropa que nos han prestado, se han salvado 4 ó 5 prendas. Además, han alcanzado al nene cuya mamá me pasaba la ropa, así que hemos perdido al donante que teníamos.

Aproveché el viernes para mirar de qué ropa disponían para el otoño/invierno y entré en pánico cuando vi que las diversas bolsas, (para donar, regalar, devolver y guardar), se iban llenando y sus cajones cada vez estaban más vacíos. Así que, este fin de semana hemos ido a comprar ropa.

Inciso: sí, ahora mismo hace un calor de espanto. Si, hasta el viernes seguimos en verano. No, no soy una histérica ni me estoy precipitando. Cualquiera que haya vivido o viva en esta ciudad sabe que aquí no hay entretiempo, o te asas o te congelas, el término medio no existe.

Prosigo. Este fin de semana nos fuimos de compras y después de patearnos cuatro tiendas, (las que se ajustan a nuestra economía, que está la cosa muy achuchada), logramos comprar la mitad de las cosas que estimo que necesitan. La otra mitad la he tenido qué comprar on line porque no tengo ni tiempo ni fuerzas para repetir otra tarde de compras con mis hijos hasta dentro de tres o cuatro meses…

Las mamás que me estén leyendo ya saben lo complicado que es encontrar la prenda que te gusta en la talla de tu hijo. Parece que todos los niños de esa edad van a ir vestidos igual, nunca está la talla qué necesitas… pues imaginaos una búsqueda doble…

Y además no vale decir, bueno con cuatro camisetas se apañan. Mis hijos son expertos en manchas y salimos a cambio completo de ropa diario, a veces incluso dos cambios… los fabricantes de quitamanchas están pensando en sacar sus empresas a bolsa visto el gasto que hacemos en villa bombones de sus productos…

Pero bueno, después de tres días he logrado que el guardarropa bombonero otoño/invierno 2012/13 esté por fin completo, los bombones van a ir guapísimos y nuestra economía no se va a resentir tanto como yo pensaba, (aunque nos haya costado una pasta vestirles y calzarles). 

Pero que conste, hasta Marzo no quiero ni oír hablar de ir de compras y mientras tanto, aprovecho para lanzar al aire varias preguntas:

¿Por qué en las tiendas, por cada expositor de ropa de niños hay cuatro expositores para ropa de niñas?

¿Por qué en la ropa de niñas puedes encontrar prendas de todos los colores del arco iris y en la ropa de niños, es difícil salir del azul, marrón, negro, gris y verde?

jueves, 13 de septiembre de 2012

¡Habla!

Los pocos que hayan seguido este humilde blog sabrán que me he pasado meses “quejándome” porque el bombón I no hablaba. Tenía ganas de escuchar su lengua de trapo y por fin se ha lanzado a hablar.


Se está destapando como un auténtico crack porque además de guapo, yo soy su madre y puede que no sea muy objetiva, pero hoy, cuando les llevaba al orfanato de día, una señora me ha parado en mitad de la calle para decirme que mis hijos son preciosos, así que si, afirmo que mis hijos son guapos y me hincho como un globo al oír los piropos que les dicen…

Bueno, que me disperso. Decía que además de guapo, el bombón I es muy expresivo al hablar, y oírle esa media lengua de trapo que tiene acompañada de gestos hace que más de una vez me tenga que reír.

Comenzó las vacaciones soltando algunas palabras que hasta entonces no le habíamos escuchado, pero al llegar a la playa se desató.

El primer día que aterrizamos en casa del bisabuelo, les montamos la piscina hinchable que compramos hace dos años y que milagrosamente sigue intacta. La llenamos de agua y juguetes y se metieron dentro. Cuando comenzaron a parecer dos garbanzos les dije que se salieran y obviamente, me ignoraron, así que le pedí a su padre que les quitase el toldo de la piscina para verles mejor.

El ataque de risa fue supremo cuando el padre de los bombones quitó el toldo y el bombón I se puso de pie raudo y veloz y con los ojos muy abiertos y levantando los brazos, le preguntó: “¿Cas hecho?, ¿lo has roto?”… ese fue el punto de partida de un verano lleno de palabras y sobre todo de preguntas: “¿Qué seto?”, “¿Qué hases?” …